La exposición se podrá visitar hasta el próximo 10 de enero en el Museo Sorolla y reúne 36 obras en las que las mujeres son  las protagonistas.

La que un día fuese la casa taller del pintor Joaquín Sorolla, hoy en día Museo Sorolla, acoge hasta el próximo 10 de enero una singular muestra centrada en la presencia de la mujer en la obra del pintor valenciano.  Bajo el titulo «Sorolla. Femenino plural» , la muestra se articula en torno a cuatro áreas temáticas ‘historia, mitología y otros pretextos’, ‘mujeres de pueblo’, ‘pescadoras y madres’ y ‘elegantes y modernas’ que ponen de relieve la abundante presencia de las mujeres en la obra de Sorolla.

Para la muestra sus comisarias Consuelo Luca de Tena y Lorena Delgado han reunido más de 26 obras procedentes de colecciones particulares (lo cual es una ocasión única para ver algunas de las obras) y 10 de la colección permanente del Museo Sorolla, que han dado a luz un relato en el que percibimos como Joaquín Sorolla sentía admiración por la figura femenina, por su gracia, belleza, su valentía y  fortaleza.

-Sorolla, femenino plural

La vida de Sorolla coincidió con los inicios del movimiento feminista en España, pero este era todavía muy minoritario: las mujeres españolas tenían aún un nivel cultural muy bajo, pocas accedían a la educación secundaria, y la universidad les estuvo prácticamente vetada hasta 1910. En cuanto al derecho al voto, no se les reconocería hasta 1931 (Sorolla no lo conoció: había muerto en 1923).

Sorolla fue hombre de ideas liberales y mantuvo estrechas relaciones con la Institución Libre de Enseñanza, promotora de la instrucción femenina y defensora de la igualdad, pero nunca fue un militante. Su obra recoge muchos de los estereotipos femeninos propios de su tiempo: ángeles del hogar, mujeres caídas, sencillas y trabajadoras mujeres del pueblo, elegantes burguesas y “modernas”; pero rara vez son solamente “tipos”: son personas individuales, de carne y hueso, y como tales Sorolla las trata siempre con respeto. 

Pro domo sua, 1893. Colección Particular
Pro domo sua, 1893. Colección Particular

‘Historia, mitología y otros pretextos’
La historia y la mitología han servido tradicionalmente a los artistas como pretexto para introducir los desnudos femeninos en sus obras; a las evocaciones del mundo antiguo o grecorromano, el Romanticismo añadió las fantasías orientales con sus harenes y odaliscas; estos temas eran todavía vigentes en la juventud de Sorolla, en la que se popularizó también el motivo de la modelo en el estudio del pintor.

Sorolla aprovecha esos argumentos para crear imágenes abiertamente sensuales, situadas en la Antigüedad clásica o un imaginario Oriente, pero a veces prescinde de escenografías y pinta sencillamente modelos. En su obra posterior los desnudos escasean pero exhiben una extraordinaria maestría técnica.

1886. Mesalina en brazos de un gladiador. Col BBVA

Mujeres campesinas

La aparición de las campesinas marca un hito importante en la obra de Sorolla: retirado en la ciudad italiana de Asís por un tiempo, busca en solitario un estilo propio y lo encuentra en el naturalismo de la representación, sencilla y directa, de lo que tiene a su alrededor: las aldeanas en sus campos.

Campesina italiana, 1890. Madrid. Universidad Complutense de Madrid
 Campesina italiana, 1890. Madrid. Universidad Complutense de Madrid

Paralelamente se gana el sustento con cuadritos amables de escenas valencianas cuyas protagonistas responden a los estereotipos tradicionales de la mujer doméstica: devota, laboriosa y buena madre. El realismo social irrumpe en su obra durante unos cortos pero intensos años (1892-1899). Su producción en esta tendencia va destinada a los grandes certámenes y es ambiciosa tanto técnicamente como en los temas escogidos; ‘Trata de blancas’ aborda el tema de las mujeres “caídas”, pero lo hace con una mirada compasiva, insinuando la penosa condición de estas mujeres obligadas por la miseria a ejercer su oficio.

1901. Bordadora Valenciana. Colección particular
1901. Bordadora Valenciana. Colección particular

Pescadoras y Madres

Las principales heroínas populares de Sorolla serán las pescadoras valencianas, vigilando a sus chiquillos en la playa o esperando la llegada de las barcas para ir a vender la pesca del día. La dureza de sus vidas se adivina en la tensión de esas esperas, en el continuo cargar con los niños en brazos además de los cestos de pescado, o en la extrema juventud con que vemos a algunas incorporarse al trabajo, pero la fuerza benéfica del sol suaviza los aspectos más sombríos: ellas aparecen siempre como figuras fuertes, dignas.

Mujeres de otras regiones aparecen también en sus cuadros, afanadas en sus tareas, cuidando a sus hijos o simplemente posando, siempre envueltas por el pintor en una mirada admirativa.

1903. Pescadoras Valencianas. Diputación de Valencia
1903. Pescadoras Valencianas. Diputación de Valencia

Elegantes y modernas

En la época de Sorolla, pocas mujeres podían aspirar a una independencia cómoda; si no tenían una fortuna propia solo podrían disponer hasta cierto punto de su vida mediante una voz excepcional, talento escénico o alguna otra cualidad extraordinaria. Sorolla se hizo pronto con una clientela escogida entre la alta sociedad.

Retrató a burguesas o aristócratas elegantes, en cuadros refinados en los que el vestido compite en protagonismo con la propia modelo. Pero también fue requerido por esas mujeres que en su tiempo aspiraban decididamente a ser “modernas”: algunas solamente en lo externo, en su peinado y vestuario (y Sorolla tenía un gran instinto para la moda), otras por su educación y cultura, y otras por sus profesiones artísticas: actrices o cantantes cuya fama y riqueza les permitía una libertad inalcanzable para las demás.

María de los Ángeles de Beruete y Moret, 1904. Museo Nacional del Prado
María de los Ángeles de Beruete y Moret, 1904. Museo Nacional del Prado

La exposición ‘Sorolla. Femenino plural’ podrá visitarse en el Museo Sorolla de Madrid hasta el 10 de enero. Más información en la web del Museo: www.museosorolla.es

Sin más, se despide atentamente

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