La tradición repostera madrileña contaba ya con las tradicionales rosquillas del santo, los panecillos de San Antón y con los roscones de reyes, pero a la patrona de Madrid le faltaba un postre y hasta 1978 no se creó.

Cuenta la tradición que los cristianos de la Villa, preocupados por proteger sus ornamentos religiosos, ocultaron la imagen de la Virgen de la Vega, que se veneraba en la Iglesia de Santa María de la calle Mayor, cuando comenzaron a llegar los musulmanes a la ciudad en torno al siglo VIII. Cuando el monarca, Alfonso VI de León, reconquista la ciudad de Madrid en el año 1085 y consagra nuevamente al culto católico la Iglesia de Santa María (ya que ésta había sido convertida en mezquita) los cristianos comienzan a buscar con fervor la talla escondida de la Almudena pero no tienen suerte.

«Tú que estuviste oculta en los muros de este querido y viejo Madrid,

hoy resplandeces ante tu pueblo, que te venera y espera en ti»

Según prosigue la historia, el rey Alfonso VI había pedido a los madrileños una semana de plegarias para lograr que mediante la participación divina, la talla de la Virgen a la que tanta devoción tenían, apareciese. Lo cierto es que llevaban ya 6 días de rogativas cuando, aquel 9 de noviembre de 1085,  se obró el milagro.

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J. Laurent. Cuesta de la Vega. Archivo Ruiz Vernacci. 1874-1886[ca]

Cuenta la tradición que el rey junto al obispo Bernardo de Agen encabezaban la procesión que se dirigía hacia la Cuesta de Vega y una vez allí, observaron como la muralla se derrumbaba estrepitosamente para descubrir una especie de hornacina que guardaba la imagen de la Virgen. Junto a ella, se conservaban los dos cirios con los que había sido escondida hacía 370 años.

Debido a que el lugar del hallazgo era «la Almudayna» o fortaleza amurallada, la talla tomó ese nombre al que el monarca le añadió la realeza pasando a ser llamada Santa María la Real de la Almudena.

<span style="color: #008080;"><em>Fachada sur (calle Mayor) de la iglesia de Santa María de la Almudena en 1869, durante los trabajos de demolición. Foto: Wikipedia</em></span>
Fachada sur (calle Mayor) de la iglesia de Santa María de la Almudena en 1869, durante los trabajos de demolición. Foto: Wikipedia

Existen otras versiones sobre el hallazgo de la talla, como una que tiene como protagonista a una mujer llamada María u otra que protagoniza el mismisimo Cid. Incluso hay otra versión que apunta a que sería el mismo monarca Alfonso VI, quien guiado por una intuición, mandase derruir parte del lienzo de la muralla y hallase la talla de la virgencita.

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Foto tomada en agosto de 2015 del acceso al Museo de las Colecciones Reales. Foto cedida por Arte de Madrid

Sea como fuere, todos los 9 de noviembre, Madrid celebra la fiesta de su patrona la Virgen de Almudena o Nuestra Señora de la Almudena y las pastelerías se llenan de una rosca similar al roscón denominada ‘Corona de la Almudena’, pero ¿cómo surgió este dulce?

<span style="color: #008080;"><em>Procesión de la Almudena en 1929. Foto: Gerardo Contreras. Fuente: Memoria de Madrid</em></span>
Procesión de la Almudena en 1929. Foto: Gerardo Contreras. Fuente: Memoria de Madrid
-Un postre para la patrona de los pasteleros

Corría el año 1978 cuando el gremio de los pasteleros de Madrid, decidían convocar un concurso para que su patrona tuviese un dulce acorde a su importancia. No era lógico que si San Isidro tenía sus rosquillas y San Antón sus panecillos, la patrona de la ciudad careciese de dulce castizo. 

El concurso se convocó y  el dulce ganador resultó ser una rosca dulce similar en su forma y relleno al Roscón de Reyes y que recibía el nombre de Corona de la Almudena. Los autores de este dulce tan castizo, según narran los antiguos pasteleros, fueron tres directivos del gremio pastelero: Pedro Blanco, pastelero vallecano, y sus colegas ya fallecidos Víctor Sanz y Francisco Sobrino.

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Corona de la Almudena del horno de San Onofre

Aunque la Corona de la Almudena se asemeje al roscón, solo lo hace en apariencia puesto que ésta no lleva en la masa ralladura de limón o naranja, ni agua de azahar. Tampoco se le coloca en el interior haba o figurita, ni se la decora con frutas escarchadas.

La corona a diferencia del roscón, es pequeña y siempre va rellena de trufa, nata o crema y puede tener varias capas de bollo. Una vez amasada se le añade un jugo preparado con agua, azúcar y zumo de naranja. Lo que le da su nombre, es la corona de cartón que le colocan los pasteleros y que hace referencia a la corona de Nuestra Señora de la Almudena.

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Corona de la Almudena de La Mallorquina

P.D: la foto que ilustra este artículo ha sido cedida por Mercedes del blog Arte de Madri

Sin más, se despide atentamente

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