Un santo muy venerado en Madrid, San Antonio

El 13 de junio, los aledaños de la Ermita de San Antonio de la Florida en Madrid, se engalanan para acoger la primera de las verbenas estivales, la del santo portugués más querido en la Villa y Corte, San Antonio de Padua o de Lisboa. Los madrileños vestidos con sus trajes típicos, los barquilleros, los organilleros, los churreros, los vendedores de comida, la música y las atracciones, se dan cita en esta popular verbena que esconde tras de sí una longeva tradición religiosa y dos rituales asociados.

La verbena de San Antonio cuyo origen se remonta a la primitiva romería de San Antonio del siglo XVII, se celebra desde el siglo XIX (con una breve interrupción de 5 años por la Guerra Civil) todos los años el día 13 de junio en la ermita erigida al santo en el Paseo de la Florida.

“Vamos a la verbena de San Antonio, que por ser la primera no hay que faltar”

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1890. Ermita de San Antonio de la Florida. LAURENT

Aunque esta verbena tal y como la conocemos se celebra desde el siglo XIX, se tiene constancia de que este santo era tan venerado por los madrileños del XVI, que llegó a tener hasta tres ermitas construidas bajo su advocación a las afueras de Madrid. De estas tres ermitas, la de la Huerta del Francés en el Retiro, la de los Alemanes y la del Huerto de la Florida, solo queda en pie esta última construida por Filippo Fontana en el SXVIII y decorada al fresco por Francisco de Goya y Lucientes.

Ha de matizarse que el templo que hoy en día contemplamos a pocos metros del río Manzanares, tuvo como antecedente dos ermitas erigidas con anterioridad para venerar al santo y que, por diversas razones, fueron derribadas. La primera de las ermitas de San Antonio fue obra de Churriguerra, la segunda de Sabatini y la tercera y definitiva, la del discípulo de éste, Filipo Fontana.

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1903-1906. Ermita de San Antonio de la Florida. J. LACOSTE. Fuente: Memoria de Madrid

A Francisco de Goya y Lucientes, pintor de cámara del rey Carlos IV que había financiado la obra, se le encarga la decoración del interior del templo. El maestro aragonés, sirviéndose de la ayuda de su ayudante Asensio Juliá, se pondrá manos a la obra y decorará al fresco la cúpula, el altar, las pechinas y las paredes laterales de la capilla. El tema que escogerá para presidir el templo será uno de los milagros de San Antonio acaecido en Padua. Goya hará que todo el pueblo madrileño esté presente en la obra, así vemos como al milagro del santo asisten majas, chisperos, embozados y chulapas.

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Detalle de los frescos de Francisco de Goya en la Ermita de San Antonio.

A esta ermita, que se convirtió en el panteón de Goya en 1919, le nació a su lado una hermana gemela en el año 1928. El motivo de esta construcción se debió a que el humo de las velas del templo estaba deteriorando las pinturas murales, así que se optó por construir una réplica gemela y traslada hasta ella el culto quedando la ermita original como panteón y museo.

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Lorca y Buñuel se retrataron así en la verbena de de San Antonio de la Florida en 1923. Foto: EFE

Alfileres y panecillos

La tradición cuenta que fueron las modistillas de la villa las primeras en acudir puntualmente cada 13 de junio a la Ermita de San Antonio de la Florida para conseguir marido. Las modistillas, que no eran otra cosa que costureras de los talleres de la villa, acudían hasta la ermita armadas con sus 13 alfileres (símbolo de las 13 arras matrimoniales) para depositarlos en la pila bautismal que se encontraba fuera de la ermita, tras haberlos depositado, posaban su mano dentro. La tradición contaba que el número de alfileres que se quedaban prendidos en la palma de la mano sería el número de pretendientes que tendría la mujer durante un año, uno de ellos sería su marido.

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Vendedores de botijos y modistillas en la verbena de San Antonio de la Florida de 1952. Foto: CAMPÚA Fuente: Blog dedicado al fotógrafo Campúa

Esta tradición, que continúa hoy en día, se ha extendido entre las jovencitas madrileñas que acuden al santo año tras año en busca de marido.
El otro ritual ligado a San Antonio es el de los panecillos bendecidos por el santo que se reparten tras la misa en honor al santo entre los asistentes a la misma. Cuenta la tradición que estos panes, también denominados panes de los pobres, tienen la virtud de ayudar a conservar los ahorros de las personas que los guardan durante un año.

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Modistillas y alfileres en la Ermita de San Antonio de la Florida. Fuente: Ayuntamiento de Madrid

Sin más, se despide atentamente
Elsereno

 

 

 

 

 

 

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