A pocos pasos de la Plaza Mayor en la calle de Postas nº18 se encontraba desde 1876 uno de los comercios tradicionales de Madrid dedicados a la venta de habitos, me refiero a la ‘Casa de los Hábitos de Miguel Peletier’.

El comercio según leo en una entrevista de 1996 que El País realiza a su último propietario lo abrió Miguel Peletier quién herededó de su padre la tienda y éste a su vez la heredó de su padre, el primer Miguel Peletier que dio nombre al establecimiento.

«Yo soy Miguel Peletier, el tercero», dice el actual dueño, de 43 años, que heredó el comercio de su padre. Vende la túnica normal con capirote para cofrade por 8.500 pesetas, por un hábito de ofrecimiento cobra entre 5.000 y 6.000 pesetas» 1996. El Páis

A lo largo de la calle Postas desde el siglo XIX se establecieron varios negocios dedicados a surtir a la iglesia de indumentaria religiosa y otro tipo de objetos vinculados a la liturgía y a la religiosidad de los fieles. Además de esto a lo largo de la calle y de otras aledañas como Imperial o Atocha se situaron otro tipo de comercios vinculados a lo textil como tiendas de tejidos, de calzado o de ropa de cama.

En esta fotografía de finales de 1936 que compartió en Twitter GEFREMA se ve a la izquierda el rótulo de una de las camiserías que había en la zona.

Mesonero Romanos además nos ofrece una radiografía de cómo era ese negocio textil en la zona en el siglo XIX: «los lienzos de la calle de postas  y las roperías de la calle Mayor y Atocha surten de géneros del reino, que compiten con los extranjeros, a aquellas clases a quienes una preocupación ridícula no obliga a sacrificar su fortuna a una vana a apariencia»

A lo largo del siglo XX se siguió manteniendo esta tradición de la venta textil y oficios vinculados a la misma en la zona. En el Archivo Regional de la Comunidad de Madrid por ejemplo se conserva una fotografía en la que se ve el despacho de Juan de Rovira y Mena sito en la Calle de Postas 32-34 y en cuya planta baja se encontraba una tienda dedicada al comercio del hogar llamada Casa Rovira.

La foto del despacho de Juan Rovira facilitada por su nieto al Archivo Regional de la CAM. Año 1920

La calle en la actualidad está muy cambiada, ya apenas quedan testigos de ese pasado textil, tan solo continua abierta la Casa Sobrinos de Pérez dedicada al comercio de objetos religiosos y que como bien saben menciona Benito Pérez Galdós en ‘Fortunata y Jacinta’.

‘El Ángel’ o Sobrinos de Pérez en calle Postas. Fuente: DiarioMadrid

En la actualidad afloran en su mayor parte negocios vinculados al turismo, uno de los últimos en cerrar ha sido ‘La Cure Gourmande’ una tienda de galletas francesa que tenía una estética tradicional pero que de tradicional tenía poco. Con su cierre, provocado por la falta de turistas en Madrid, el rótulo ha desaparecido y ha dejado a la vista la sombra de ‘Casa de Hábitos de Miguel Peletier’.

 

En esta fotografía de 1974 puede verse el aspecto que tenía su escaparate y su vecino ‘La Camerana’ donde hasta no hace mucho podía comprarse ropa interior, pijamas, camisetas térmicas… etc.

Esta fotografía la he visto cientos de veces por la red, es de 1974. Nadie cita la fuente de la que se extrae y es importante, me ha costado dar con ella pero la he encontrado. Fuente: Libro de Madrid de Rafael Flórez.

Quizás sea el momento de que las autoridades lancen un plan de protección de los cascos históricos de las ciudades, hay que proteger la idiosincrasia de las ciudades y ya vamos muy tarde. Personalmente considero un delito escuchar a responsables del Ayuntamiento dedir que la cuna del flamenco es Madrid (totalmente inventado como bien sabrán) y no mover ni un solo dedo por lanzar un plan de protección del casco histórico de la ciudad.

Miguel Peletier obsequiaba con lotería a sus clientes. Fuente: TodoColección

El comercio tradicional no solo da trabajo sino que está ligado a una historia local, saber que en la calle de postas y aledañas hubo un importante tejido comercial textil es también historia de la ciudad a conservar. Sé que es díficil, que vivimos en una sociedad globalizada en la que cada vez se compra más on line, pero habría que educar y proteger estos negocios de alguna manera.

Para finalizar les muestro esta obra que conserva el Museo Centro de Arte Reina Sofía de la calle Postas en 1924 realizada por Francisco Sancha Lengo, un pintor que trabajó como ilustrador en varias publicaciones del momento y que retrató muy bien a los tipos populares de Madrid. Como ven la zona estaba llena de comercios textiles.

La Calle Postas por Francisco Sancha Lengo. Fuente MNCARS
Sin más, se despide atentamente

4 COMENTARIOS

  1. Como de costumbre tus fotos e historias me llevan a mi niñez, adolescencia… Una de mis abuelas compraba en esa tienda el hábito de la Virgen del Carmen que se puso desde que falleción mi abuelo. La Camerana, Sobrinos de Pérez… en cuanto a comercios. Pero tampoco habría que olvidarse que en esa calle estuvo el cine POSTAS. Un cine más que, con la ligera apertura de Fraga, pasó a ser de «Arte y Ensayo» y terminar sus días siendo un cine «X». Y no olvidarnos de un Bar que recordaran muchos: LA JOYA, tenía uno de los mejores vermús de Madrid, si no el mejor. La calle Postas es una calle entrañable para los madrileños castizos, pero con ciertos aprendices de políticos foráneos, terminaran destruyendola. No, en Madrid, el Ayuntammiento no protege el patrimonio histórico. Una lástima.

  2. Yo soy Miguel Peletier, el cuarto.

    Muchas gracias a El Sereno por este artículo cargado de tan buena nostalgia y que llevan a las raíces de uno de mis grandes referentes, mi abuelo, un hombre adeltantado a su época que con entusiasmo e imaginación, de la nada, sólo creaba riqueza para compartirla con los demás.

    Mi tío Miguel (a quien siempre guardo admiración y cariño) y mi padre Javier (mi maestro y héroe) son buena fe de que el testigo de mi abuelo cayó en buenas manos, pues han sabido sacar lo mejor de sus hijos.

    Desde aquí uno de ellos (Miguel Peletier, por casualidad) os da las gracias.

  3. Yo soy Miguel Peletier, el cuarto.

    Gracias a El Sereno por este artículo cargado de tan buena nostalgia donde las raíces de mi ciudad y de mi familia emergen de una manera preciosa y llena de historia. Es increíble que en esta época tan confusa, donde algunos tenemos un nuevo ángel sin duda sonriéndonos desde el cielo, el pasado parece querer mostrarse sólo un rato para recordarnos de dónde venimos.

    Mi abuelo Miguel era un emprendedor, un adelantado a su época, un visionario que de la nada generaba, y tranformaba la riqueza con mucho esfuerzo y cariño con el único objetivo de compartir con la gente más cercana: su familia, su amigos y sus vecinos… y allí hasta donde alcanzasen sus manos.

    Así se lo debió de transmitir a sus hijas, así como a mi tío Miguel (a quien guardo mucho respeto y cariño) y a mi padre Javier (mi maestro y héroe), y estos a sus hijas e hijos, quienes con orgullo y admiración tratamos de seguir sus pasos, ya sea en una tienda o en otra empresa, a pie o en bicicleta.

  4. Hola Miguel!!! Cuánto me alegra saber que mis pequeños homenajes llegan hasta los familiares 🙂 Para mi es un placer contar este tipo de historias que no salen en los libros y que para mi y para muchos son parte de la historia de la ciudad. Si te apetece contarme más sobre tu abuelo y que dedique un articulo más extenso a su comercio y a él, no tienes más que escribirme al correo electrónico:unserenotransitandolaciudad@gmail.com

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