10 animales que dan nombre a calles de Madrid

10 animales que dan nombre a calles de Madrid

Seguramente alguna vez te has preguntado por el origen del nombre de algunas de las calles de Madrid. Como bien sabes, yo sereno de esta Villa y Corte, suelo hacer rondas a horas dispares por diversos barrios y zonas de Madrid. En mis rondas  descubro innumerables misterios, secretos y leyendas que se relacionan con los nombres de las calles de la ciudad. Hoy os presento un artículo muy especial relacionado con animales que dieron o dan nombre a algunas de las calles del centro de Madrid. 

1. Calle del Toro

Esta pequeña y coqueta calle de la morería madrileña, toma su nombre de una de la casas que había en esta calle y en cuyo balcón se encontraban las astas de un toro. Este Toro, que había sido lidiado en unas fiestas reales, debido a su bravura alcanzó tal fama que los vecinos pidieron que les fuesen entregados sus cuernos para exponerlos.
Además de esto, la tradición cuenta que durante algún tiempo todos los días a la hora en que el toro había muerto, se escuchaba en la calle un bramido de un toro. Ante tal bramido, fueron muchos los que hasta allí se acercaron para comprobar la veracidad de los hechos. Cuál fue su sorpresa al saber que un vecino, cuyo padre comercializaba instrumentos musicales hechos con cuernos, desde el interior de su casa tocaba uno de ellos produciendo así el sonido similar al bramido.

Calle del Toro

2. Calle del Oso

Más de cuatro siglos lleva en pie esta pequeña calle de Lavapiés, que ostenta numerosos premios por ser la calle mejor decorada con mantones durante las fiestas de San Cayetano. Durante cuatro siglos de existencia, esta calle ha sido testigo de numerosos acontecimientos históricos que la convierten en una mina de historias, leyendas, milagros y hasta algún que otro delito.

El nombre de la vía está relacionado con la casa rectoral que el hidalgo Diego de Vera y Ordóñez de Villaquirán tenía en esta misma calle en el siglo XVII . La historia nos cuenta que el portal de la casa de este hidalgo lucía un blasón de cantería con un oso, como el de las armas del Concejo de la Villa de Madrid, de donde tomaría nombre esta calle.

Otra de las historias relacionadas con un oso y con la figura de Diego de Vera, es la relacionada con un milagro por parte de una virgen que el hidalgo había hecho instalar en un oratorio advocado a San Marcos en 1612. Según cuenta la tradición la imagen mariana que se encontraba en el oratorio, más tarde conocida como Nuestra Señora del Favor, salvó a unos niños que entraron en la jaula de un saltimbanqui extranjero que recorría España exhibiendo un feroz oso.

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La calle del Oso en el plano de Texeira. Foto tomada de Arte de Madrid.
3. Calle de la Abada

Si bien hay varias versiones de la historia del nombre de esta calle, ambas coinciden en la existencia de una abada o rinoceronte en esta calle.
La primera de las historias se relaciona con Felipe II, monarca a quién en 1581, el gobernador de Java regaló un elefante y una abada que sería exhibida en un corral situado en esta calle y de donde tomaría su actual nombre.
La segunda de las versiones de la historia, es la relacionada con unos saltimbanquis portugueses que llegaron a Madrid con una abada y la exhibieron en una barraca instalada las eras del monasterio de San Martín, en lo que hoy se corresponde la zona de Preciados, Carmen y Callao. La presencia de este animal, fascinó tanto a los habitantes de la villa que acabo dándole el nombre a la calle. Pero, contemos la historia del suceso con la abada….

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Monasterio de San Martín. Fuente: Absolut Madrid

Según narra la historia nadie quería perderse la nueva atracción que había llegado a la villa, mayores y niños acudían hasta las eras de San Martín para entrar en la barraca y contemplar a la abada, previo pago de unos maravedíes. Cuenta la historia que las gentes que entraban en la barraca propinaban silbidos a la abada mientras que, los portugueses danzaban y tocaban música.

La historia prosigue tomando tintes trágicos, según cuenta la historia un joven, que trabajaba en el cercano Horno de la Mata, se acercó un día a contemplar a la abada y quiso gastarle una broma dándole a comer un pan que ardía como la tea, ya que estaba recién sacado del horno. El animal, como es lógico, no se tomo muy bien esta broma y ante tal ardor estomacal, arremetió contra el muchacho matándolo. Tras estos hechos, el prior de San Martín decidió expulsar a los portugueses de sus dominios. Fue tan mala la fortuna, que en la confusión de la marcha, la abada se escapó y en Madrid cundió el pánico. Días después, la abada era hallada en eras de Vicálvaro.

El lugar donde se mostraba la abada dejó nombre a la calle, cuyos primeras casas se levantaron a finales del siglo XVI por Don Juan Gabriel Ocampo y Doña María de Meneses.

Calle de la Abada Madrid
Foto tomada de la web: www.pedroreina.net

4. Calle de los Tres Peces

Según relata el cronista de la Villa, Pedro Répide en su libro ‘Los nombres de las calles de Madrid’, en esta calle se encontraba la casa de Don Pedro Solorzano, quien tenía la costumbre de regalar todos los años en el día de San Francisco de Paula tres peces grandes al convento de la Victoria; otros tres, el día de San Rafael al Hospital de San Juan de Dios; otros tres el día de la Concepción al Hospital de San Francisco y otros tres al Hospital de San Bernardino.

Para que no se perdiese la costumbre, fueron labrados en la fachada de la casa tres peces en memoria de este piadoso hombre y de ahí el nombre de esta madrileña vía.

Calle de los Tres Peces, Madrid
Calle de los Tres Peces, Madrid
5. Calle del Águila

A pocos pasos de la Iglesia de la Paloma y de la Gran Vía de San Francisco, se encuentra esta calle cuyo nombre se remonta a una de las costumbres religiosas relacionadas con la procesión del Corpus Christi. Según relata Pedro Répide en su ‘Historia de las Calles de Madrid’, en las procesiones del Corpus Christi era frecuente que, junto a la tarasca, a los gigantes y a los enanos, desfilase un águila dorada monumental de San Juan como símbolo religioso.

El águila , que era conducida por unas andas, había sido regalada por Don Gil Imón de la Mota al Concejo y se guardaba en un corral de su propiedad que se encontraba en la vecina calle San Bernabé, lugar en el que se encuentra hoy en día el Hospital de la Venerable Orden Tercera de San Francisco de Asís.

La tradición cuenta que el día de la procesión, tanto del Corpus como de la Minerva, se acudía en busca del águila al corral de Don Gil de Imón y se acompaña al cortejo con danzas y chirimías, quedando de este modo el símbolo del cuarto evangelista asociado a esta calle.

calle del Aguila
Foto tomada de la web: www.pedroreina.net

 

6. Paseo del Cisne

Pocos saben que la actual calle Eduardo Dato en Chamberí fue en otro tiempo el Paseo del Cisne, nombre que tomaba de una fuente cuyo elemento central era un cisne, y que se encontraba en el lugar donde hoy vemos el paso elevado que une las calles Serrano y Eduardo Dato.

Del Monasterio de San Felipe el Real de calle Mayor, derribado en 1838 tras las desamortizaciones de Mendizábal, se había salvado la pila de granito de esta fuente a la que se le añadió posteriorment,  la escultura de un cisne de plomo a punto de ser ahogado por una serpiente. Esta escultura del cisne daría origen al nombre del paseo.

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Fuente del Cisne
7. Callejón del Perro

Con las obras de la Gran Vía a principios del siglo XIX, la piqueta municipal se llevó por delante muchas casas, calles y edificios de los cuales tenemos testimonios gracias a los documentos históricos que se conservan en los archivos y bibliotecas.  Una de estas calles desaparecidas fue el llamado callejón del Perro, que se encontraría más o menos entre la calle de Libreros y Tudescos.

El nombre de esta calle estaba asociado a la presencia de un enorme mastín que guardaba con celo la puerta de la casa de madera en la que el célebre Marqués de Villena atesoraba su pequeño gabinete de curiosidades con libros y aparatos de física y química. Según cuenta la tradición, el mastín era temido por todos los vecinos quienes aseguraban que el animal echaba el mal de ojo a toda aquella persona que no fuese de su agrado.  Un buen día, ante el ataque del mastín, un ballestero le asestó un flechazo dándole muerte.

Tras la muerte del mastín, los vecinos afirmaban que cada noche veían en las inmediaciones de la casa al fantasma del mastín que regresaba del más allá para asustarles. 

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 8. Calle del Lobo

Hasta 1888 a la calle Echegaray del Barrio de las Letras se la conocía con otro nombre, nada más y nada menos con el nombre de un animal feroz que sale por la noche y aúlla a la luz de la luna,  el Lobo.

Esta pequeña calle que hoy en día se presenta llena de locales nocturnos para todos los gustos, en el Siglo de Oro era el centro de peregrinaje de los comediantes y amantes del teatro, ya que  ahí se encontraba el célebre corral de comedias del Lobo. Pero el nombre de la calle nada tendría que ver con la existencia del corral, lo cierto es que el nombre de esta calle estaría asociado a una leyenda que tiene que ver con un milagro.

Es nuevamente Pedro Répide en su libro “Historia de las Calles de Madrid” quien nos relata la historia de esta calle que está relacionada con la devoción a la Virgen de las Maravillas. 

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Convento de las Maravillas (Museo de Historia de Madrid). Foto tomada del blog: Arte de Madrid

Cuenta la historia que en esta calle se encontraba la casa de un cazador de montería cuyo interior estaba decorado con sus trofeos de caza: cabezas de jabalíes y ciervos. Como además de cazador de montería se dedicaba a matar alimañas, el cazador tenía en la puerta de su casa la piel de un lobo disecada rellena de paja y serrín.

Un buen día, un niño curioso que vivía en las cercanías del cazador junto a su madre, rompió la piel del lobo para ver qué era lo que se escondía dentro de la piel de la alimaña.  El cazador no se tomó muy bien el jueguecito de este niño y ni corto ni perezoso castigó al niño dándole una puñalada que le dejó moribundo. Su madre al hallarlo y creerlo muerto, lo tomó en brazos rápidamente y lo llevó hasta la casa de un escultor que en su taller tenía una imagen de la Virgen Maravillas. La madre, con todo su fervor, invocó a la virgen y está atendió a su súplica sanando a su hijo.

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Localización aproximada de los antiguos corrales de comedias de Madrid en el plano de Frederic de Wit y Antonio Marcelli, hacia 1622-1635. Fuente: Wikipedia
9. Calle Álvarez Gato

La calle Álvarez Gato en el Barrio de las Letras es una de las vías más conocidas de Madrid por encontrarse en ella los famosos espejos cóncavos que se mencionan en la obra  ‘Luces de Bohemia’ de Ramón María del Valle- Inclán.  Pero esta calle tan recoleta, no toma su nombre de estos famosos cristales;  es la tradición la que nos cuenta que la calle se llamaba en el siglo XVI  ‘Calle del Gato’  y lo hacía por la casa que Juan Álvarez Gato, poeta y mayordomo de la reina Isabel la Católica, poseía en esta zona.

No obstante si investigamos más, descubrimos  otra historia mucho más curiosa,  que relaciona el nombre de la calle con un minino. Cuenta la leyenda que en esta calle, que era terreno de caza,  se dio caza a un gato montés con cuya piel se fabricaron unas botas iguales a las de Carlomagno y que el Cardenal Cisneros regaló al Gran Capitán. Estas botas tenían un pequeño problema, todos los gatos que las olían se sentían atraídos y orinaban ellas por lo que,  con el tiempo, llegaron a adquirir  un hedor insoportable. El Gran Capitán decidió regalar las botas a su ayuda de cámara y éste a su vez las vendió a un numismático de París, alejándose así las fétidas botas de la ciudad. 

calle alvarezgato
Foto tomada de la web: www.pedroreina.net
 10. Calle del León

Una anécdota da el nombre a esta calle del Barrio de las Letras que, ya en el siglo XVII, era conocida con el nombre de calle del Mentidero o del León.  Según cuenta la historia, en una de las casas de esta calle,  se instaló un indio – otras fuentes afirman que era turco- en compañía de un extraña mascota para la época, un león.  La llegada de este exótico animal, comenzó a expandirse por la villa convirtiendo al león en una  auténtica atracción y , vamos a decirlo, un negocio para su propietario que comenzó a cobrar dos maravedíes a cada persona que quería verlo.

Calle del León

Hay otras calles en Madrid como la de la Paloma, la de el Carnero o la Ternera cuya historia se relaciona o tiene que ver con animales. Las dejamos para otra ocasión, ya que con las diez calles de este artículo hemos tenido bastantes relatos para contar.

Sin más, se despide atentamente

firma sereno

 

 

 

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El Sereno
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Soy un sereno castizo pero del SXXI con un blog muy molón y pintón sobre Madrid en el que encontrarás curiosidades, historia, arte, cultura ocio y restaurantes. ¡De Madrid al cielo!

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