Hey Boy Hey Girl, la consagración de La Joven Compañía

Hay obras que suelen estar tan manidas que simplemente el escuchar nombrar un nuevo montaje solemos levantar una ceja de desaprobación. ¿Cuántas veces habremos visto en nuestra vida adaptaciones de Romeo & Julieta, ya sea en teatro, cine, televisión, opera o literatura? Se necesita mucho talento y mucha entrega para poder sacar adelante un proyecto así y sorprendernos, como si se tratara de la primera vez que nos enfrentásemos a esta historia.

Hace unos meses ya os hablé de La Joven Compañía y su esfuerzo por ser un vínculo entre un grupo de jóvenes artistas y el ambiente profesional del teatro, en esta ocasión llega su consagración con un remix de la obra de los amantes de Verona que recomiendo ampliamente -no sin antes aclarar que si sois unos puristas del teatro clásico tradicional esta obra no será para vosotros- En cambio, si tenéis la mente abierta y os gustan las propuestas modernas y arriesgadas no os podéis perder por nada este montaje. Sin duda el referente más cercano a la hora de hablar de esta puesta en escena es la versión cinematográfica de Baz Luhrmann con Claire Danes y Leonardo DiCaprio en los papeles protagonistas que ya causó cierto revelo allá por 1996 al presentar un punto de vista tan arriesgado de una obra clásica. Desde mi humilde punto de vista tengo que decir que ‘Hey Boy Hey Girl’ (guardando las diferencias entre un medio y otro) no tiene nada que envidiarle. Es realmente admirable que en nuestro país se realicen propuestas tan novedosas provenientes de un equipo tan joven.

HeyBoyHeyGirl

Ya en su época en los días del teatro Isabelino, uno de los logros de la obra de Shakespeare fue crear una historia que traspasara las barreras sociales, transmitiendo los sentimientos por igual a la clase alta que al pueblo, a los intelectuales y a los campesinos. Todo ello a través de una experiencia colectiva en la que prima la conexión instantánea con el mensaje. El pop antes del pop.

La intención de este montaje es acercar a las nuevas generaciones las emociones esenciales de la obra original pero adaptado al vertiginoso ritmo de vida de los jóvenes de hoy. Desde 1597 ha cambiado el lenguaje, se han transformado las tradiciones y los valores pero hay algo que sigue impermeable al paso del tiempo: la emoción del primer amor, víctima de las pasiones y el hervidero de las hormonas de los adolescentes que los guían a actuar compulsivamente sin ser conscientes de sus actos.

Partiendo de ese punto, el texto de Jordi Casanovas ha desgarrado por completo el texto original para quedarse con la estructura primaria y revestir su creación con un lenguaje urbano de la España de nuestros días, la playa de Verona se traslada a Gandía, en lugar de duelos con espadas hay enfrentamientos de rap freestyle, en lugar de bailes de carnaval hay fiestas con música tecno en Bacarrá y sustituyendo la rivalidad de las dos poderosas familias tenemos dos casas pertenecientes a un reality show de televisión enemistados entre sí.

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Este nuevo enfoque sirve además para realizar una crítica a los programas de televisión que exprimen a un público joven (principalmente canis y chonis) pertenecientes a la generación Ni-Ni, sin más aspiraciones en la vida que rendir culto al cuerpo, ligar, estar de fiesta, ser famosos y conseguir dinero fácil sin darse cuenta que son simplemente las marionetas de turno de cadenas televisivas y de productores que se forran a cuenta de sus desgracias personales en la exposición mediática.

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La dirección de José Luis Arellano García logra exprimir de sus jóvenes protagonistas toda la pasión necesaria para reflejar la tragedia y la violencia de la historia, aderezado con un argot callejero y actual que aporta una gran credibilidad en la interpretación. Como complemento a toda esta mezcla también hay momentos de dinámicas coreografías, karaoke y hasta un poco de ballet.

En el aspecto técnico han sabido aprovechar de forma extraordinaria cada parte de la escenografía con dos estructuras giratorias que lo mismo sirven como las casas en las que viven los protagonistas que como discoteca o chiringuitos de playa. A un extremo del escenario se encuentra un dj pinchando música electrónica y en escena un camarógrafo que en algunas ocasiones interactúa con los personajes en el desarrollo de la trama mientras graba el reality en directo que se proyecta en la pantalla que corona el escenario.

¿Dónde?

Hasta el 28 de Febrero en Teatro Conde Duque
Calle del Conde Duque, 9-11, 28015
Jueves, viernes y sábado 20:00
Entrada: 12€ disponibles online

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