Descubriendo las corralas madrileñas

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Descubriendo las corralas madrileñas

«No tardaron en encontrarse dentro de un patio cuadrilongo. Jacinta miró hacia arriba y vio dos filas de corredores con antepechos de fábrica y pilastrones de madera pintada de ocre, mucha ropa tendida, mucho refajo amarillo, mucha zalea puesta a secar, y oyó un zumbido como de enjambre. En el patio, que era casi todo de tierra, empedrado sólo a trechos, había chiquillos de ambos sexos y de diferentes edades…. » Fortunata y Jacinta, Benito Pérez Galdós

Si existe en Madrid una construcción con idiosincrasia e identidad propia, esa es la corrala. Las corralas son el máximo exponente de la arquitectura popular madrileña, construidas desde el SXVI hasta bien entrado el SXIX, las corralas encuentran su origen en las llamadas insulae romanas, las viviendas hidalgas castellanas y la arquitectura andalusí, ¿pero cuál es la historia de estos bellos edificios? y lo más importante ¿Cuál es su situación actual?

El origen de las corralas madrileñas lo encontramos en el reinado del monarca Felipe II, éste trasladó la corte de Toledo a Madrid en 1561 y debido al gran número de nobles que se trasladaron a la nueva capital del Imperio para seguir al monarca, subió la demanda de viviendas en la ciudad. Ante la escasez de viviendas, los arquitectos madrileños agudizaron su  ingenio para a aprovechar los metros cuadrados  e idearon, los edificios que hoy conocemos como corralas.

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‘El Corralón’ , Museo de Artes y Tradiciones Populares de Madrid

Las corralas son también conocidas como  “viviendas de corredor” por el corredor o pasillo con el que cuentan. Las viviendas se distribuyen en varias plantas y  las  exteriores se asoman al patio central, verdadero centro neurológico y testigo de la vida de la comunidad de vecinos allí instalada.  Las viviendas interiores también son llamadas cuartos. Las viviendas eran pequeñas, no superaban los 30 metros cuadrados y compartían los baños que se situaban al final de corredor.

Hubo un tiempo  que las corralas madrileñas proliferaban en la villa y corte, hoy en día podemos estar orgullosos, según las cifras oficiales, en Madrid quedan en pie unas 500 corralas diseminadas por los barrios de La Latina y Lavapiés sobre todo.  Muchas de las que hoy en día quedan en pie, han sido reformadas para mejorar la vida de los vecinos, ahora las viviendas son más grandes y tienen los baños incorporados. Con estos cambios, ahora el número de vecinos por corrala se ha visto disminuido, pero siguen conservando el espíritu de convivencia y de vecindad que en estos espacios se respira.

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‘El Corralón’ , Museo de Artes y Tradiciones Populares de Madrid

El pasado 11 de mayo me uní al colectivo ‘Yo no me voy’ para conocer de primera mano algunas de las corralas madrileñas  y me empapé de toda su historia y problemática actual. Según parece el consistorio madrileño, movido por la codicia de sus dirigentes, trama desahuciar a los vecinos de cinco corralas (reformadas y en perfecto estado de conservación) para vendérselas a una empresa que pretende construir oficinas en esas corralas.

La primera de las que visité, fue la conocida como ‘El Corralón’ sede del Museo de Artes y Tradiciones Populares de Madrid, un museo  que recomiendo a todo aquel que esté interesado en las tradiciones populares no de Madrid, sino de toda la península ibérica. En su interior podéis encontrar bellos ejemplos de artesanía popular, instrumentos musicales o ejemplos de la religiosidad popular de la península.

Tras conocer este bello y renovado ejemplar de corrala, nos dirigimos hacia Ribera de Curtidores nº3 donde escondida a la vista de cualquier transeúnte, se encuentra una corrala muy grande que conserva en los bajos algunos negocios tradicionales.

Siguiendo nuestro camino descubrimos una bella y pequeña  y coqueta corrala situada en la calle San Cayetano 8 y 10. De ésta, renovada en 1987, destaco su bello patio y barandilla policromada de madera.

Corrala-Ribera-de-Curtidores

Tras compartir unos comentarios con los vecinos sobre la presión a la que están siendo sometidos por parte del ayuntamiento, aplaudo su valor e iniciativa de lucha contra lo que es una injusticia y continúo mi viaje por las corralas madrileñas hasta llegar a la calle Embajadores.

El nombre de la calle Embajadores nos habla del pasado de la villa, de un pasado muy lejano en el que esta zona de Madrid hoy considerada centro, fue en el SXVI parte de los arrabales de la villa. A esta calle tan castiza, se retiraron los embajadores de Túnez, Navarra, Aragón y Francia cuando la ciudad se vio afectada por una epidemia de peste, de ahí el nombre que toma.

En esta calle, en el nº46 se esconde también una pequeña corrala que permanece oculta tras su fachada de tres pisos, tuve el honor de conocer a una señora que nació allí, Pilar y ella misma me contó que su familia la crió entre esos muros y fue muy feliz viviendo en comunidad. Está renovada y las viviendas han sido ampliadas, una escalera de aluminio amarilla rompe con la estética de la construcción pero aun así sigue siendo bella.

Corrala San Cayetano y Embajadores

Seguimos nuestro camino para detenernos frente a las Escuelas Pías de San Fernando, frente a este edificio se encuentra una de las corralas más bonitas de Madrid, muchos la conoceréis porque está a simple vista, no se esconde de nadie, es la corrala situada en la calle  Mesón de Paredes 79. Este bello ejemplar de corrala madrileña data de 1839 y fue declarada Monumento Nacional en 1877. Rehabilitada hace pocos años, es muy popular entre los madrileños amantes de la zarzuela porque en ella tenían lugar representaciones de la misma al aire libre.

Para finalizar nuestro paseo por estos edificios, nos detenemos ante una señora corrala , una de las que personalmente este sereno está enamorado, la doble corrala que se encuentra en la calle Miguel Servet. Este ejemplar de  corrala pintada en tonos rosáceos con una barandilla en tono marrón se asoma a la calle de modo chulesco, es como si dijese ¡Aquí estoy yo!, cuenta con un gran reloj solar y emana un encanto que le transportan a uno a ese Madrid castizo, donde los manolos y las manolas se reunían en las tabernas para conversar.

Corrala-Miguel-Servet.-Madrid

En fin, quedé encantando con este recorrido organizado por ‘Yo no me voy’, os invito a seguirles y haceos participes de toda la problemática que los vecinos de estas corralas tienen. No podemos permitir que un emblema de la arquitectura popular madrileña caigan en manos de una empresa que las convierta en oficinas. Hay que luchar y preocuparse por la historia, la cultura y la identidad de los pueblos y en este caso del pueblo de Madrid.

Sin más, se despide atentamente

 

firma sereno

 

 

 

 

 

 

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