La historia de Agustín Luengo Capilla, alías el ‘Gigante Extremeño’, cuyos restos son exhibidos a diario en el Museo  Nacional de Antropología

Aquel 15 de agosto de 1849 nacía en la calle Colón número 10 de la localidad pacense de Puebla de Alcocer, Agustín Luengo Capilla quién años después, sería conocido con el sobrenombre deGigante Extremeño’ por su extremada altura. Su esqueleto y un vaciado en escayola a tamaño real se conserva en el Museo Nacional de Antropología a pocos pasos de la Estación de Atocha, pero ¿cuál es la historia que se esconde tras estas piezas? ¿cómo llegaron hasta el museo? ¿quién era Agustín Luengo Capilla?

Fachada principal del Museo Antropológico del Dr. Velasco por Laurent y Cía. Archivo Ruiz Vernacci. IPCE

-Agustín Luengo Capilla, el gigante de un circo

Cuenta la historia que Agustín Luengo Capilla, que había nacido en el seno de una familia humilde, llevó una infancia normal hasta que a la edad de 14 años comenzó a crecer de modo desmesurado. La razón de este crecimiento, que le llevaría a alcanzar una corpulencia desorbitada y una altura de 2,35 metros, era la acromegalia, enfermedad que a finales del siglo XIX no se trataba y que se trataba de una especie de tumor asociado una a secreción excesiva de la hormona del crecimiento

Según se tiene constancia, Agustín comenzó a trabajar en uno de esos circos que había a finales del siglo XIX en los que las atracciones eran seres humanos con algún tipo de rareza, malformación, alteración biológica o con alguna extravagancia.

Esqueleto del Gigante Extremeño. Foto: Red de Colecciones en Línea (CERES). Arantxa Boyero Lirón

Estos circos, que comenzaron en la Inglaterra del siglo XVII, se extendieron por Europa y también llegaron hasta nuestro país. Si Agustín trabajó en un circo de este tipo es de presuponer que junto a él habría enanos, mujeres barbudas, albinos, faquires, mujeres extrajeras e individuos con una elasticidad o fuerza desmesurada. La película ‘Freaks’ de 1932 rodada por Tod Browning traduce en imágenes muy bien como serían este tipo de circos.

En este circo de “fenómenos” que recorría la geografía española, Agustín tendría un número en el que escondería en cada una de sus manos, de 40 centímetros, hogazas de pan de 1 kilo.

Era tal su fama, y recojo lo que el Museo del Gigante extremeño relata en su web “fue presentado ante el joven rey Alfonso XII el 3 de Octubre de 1875, en una benévola acogida ya que Agustín estaba enfermo desde hacía dos meses”

Detalle del esqueleto del Gigante Extremeño. Foto propia

-Su encuentro con el Doctor Velasco

En aquél Madrid de las postrimerías del siglo XIX el Doctor Pedro González de Velasco estaba conformando su gabinete de curiosidades con objetos de índole natural, etnográfico y arqueológico.

Para este gabinete, germen del futuro Museo Nacional de Antropología, el doctor contaría con la ayuda del Marqués de Cubas quien levantaría el edificio que hoy podemos ver frente a la Estación de Atocha.

Nicho del Cementerio de San Isidro donde se encuentran los restos de Pedro Velasco, su mujer Engracia y su hija Conchita. Foto propia

Como he mencionado anteriormente, Agustín Luengo llegó a Madrid aquejado de dolencias en sus articulaciones y también habría perdido vista debido a su acromegalia. El 18 de octubre de 1875, se vio obligado a permanecer en cama, siendo asistido por un profesor de la Beneficencia domiciliaria.

Busto del Doctor Velasco en el Museo Nacional de Antropología. Foto propia

Se tiene constancia de la presencia de Agustín en Madrid en el mes de octubre de 1875 y que el entonces rey, Alfonso XII,  lo recibió porque la prensa del momento lo recoge de esta manera:

3 de octubre de 1875 La Correspondencia de España. Fuente: Prensa Histórica

Según el relato oficial parece ser que el caso de Agustín llegó a oídos del Doctor Velasco, que sustentaba por áquel entonces la Cátedra de Anatomía de la Facultad de San Carlos y que estaba interesado en el estudio de las enfermedades genéticas, quién le examina y le propone un trato: le pagaría 2,50 pesetas por cada día que viviese a cambio, mediante un documento notarial, de que a su muerte su cuerpo pasase a engrosar su colección particular.

Agustín aceptó el trato del Doctor seguramente porque 2,50 pesetas al día era una cantidad más que suficiente para vivir con holgura en la España del siglo XIX.

Ninot del Gigante extremeño en el Museo del Gigante extremeño en Puebla de Álcocer. Foto del Museo del Gigante extremeño

El día el 31 de diciembre de 1875, Agustín Luengo, fallecía en Madrid a la edad de 26 años de edad, debido a su enfermedad que le había provocado fuertes dolores y pérdida de visión. Dos días después, el Doctor Velasco acudía al depósito de cadáveres, exhibía su contrato y  trasladaba el cuerpo al Museo Nacional de Antropología para proceder a hacer la autopsía.

El deseo inicial de Velasco era embalsamar a Agustín pero las técnicas de conservación de cadáveres del momento se lo impidieron por lo que optó por realizar un molde en escayola del cual obtuvo dos réplicas: una es la que se conserva en el Museo Nacional de Antropología y la otra, que puede verse en la siguiente fotografía, se ha pérdido y llegó a ser cubierta por la propia piel de Agustín.

Fotografía extraida de los Anales del Museo Nacional de Antropología

Además de esto, mediante un baño en ácido  sulfúrico, eliminó todos los restos de carne y conservó los restos óseos sobre un listón de madera siendo el salón central del Museo Anatómico, nombre que recibía por aquel entonces la institución, el lugar destinado a la exposición de estas dos piezas.

Detalle de la cartela que acompaña al esqueleto de Agustín Luengo Capilla en el Museo Nacional de Antropología. Foto propia

 

Hoy en día, el Museo Nacional de Antropología recrea el gabinete de curiosidades de su fundador y exhibe, entre otras piezas, el esqueleto (que encogió 10 centímetros tras la muerte) y el molde de escayola anteriormente mencionado y que ha sufrido algunas pérdidas de material en las articulaciones.

«..su madre me le cedió para bien de la ciencia, y en su virtud las autoridades respetaron la voluntad de dicha señora..» (texto del Doctor Velasco)

Sabemos que esta pieza, que en realidad eran tres (vaciado, esqueleto y maniquí con la piel original) suscitaba mucho interés en la época. Tal era su fama que fueron varias las personalidades que se acercaron a conocer la colección de Velasco. Así podemos citar la visita en 1877 de emperadores de Brasil (Pedro II y Teresa Cristina de Borbón- Dos Sicilias o la de Alberto I de Mónaco que lo visitirá dos veces, una en 1878 y otra un año depués junto al secretario de la embajada francesa en Marruecos y familias distinguidas.

Esqueleto del Gigante Extremeño expuesto en el Museo Nacional de Antropología. Foto: El Mundo

-La otra historia del Gigante Extremeño

Siempre he pensado que algunos pasajes relacionados con la historia de esta pieza tenía lagunas o que había algo en la narración que no encajaba. Investigando para redactar este articulo he dado con un artículo del diario ‘Hoy Extremadura’ que me han llevado a consultar los Anales del Museo Nacional de Antropología del año 2014. En este documento, el historiador Luis Ángel Sánchez Gómez expone una hipótesis diferente sobre la historia del ‘Gigante Extremeño’ 

Según apunta hay pasajes, como que trabajó en un circo, que no han sido contrastados. Sin embargo, a través del Museo del Gigante Extremeño en su localidad natal, he podido acceder a estos dos carteles que pertenecían a descendientes de Agustín Luengo Capilla en los que vemos a Agustín siendo anunciado como «el Rey de los Jigantes».

Carteles de circo en el que se anuncia la presencia de ‘El rey de los Jigantes’ . Foto cedida por el Museo del Gigante Extremeño

Prosiguiendo con la hipotésis de Luis Ángel Sánchez Gómez expuesta en los anales anteriormente mencionados, se sabe, por los datos que dejó escritos el propio Doctor Velasco que Agustín llegó a Madrid el 28 de agosto, tras un periplo por Andalucía, y que a su llegada a la ciudad su enfermedad se agrava.

Cierto es que a Luengo le asistiría en Madrid un médico de la Beneficencia porque tal y como apunta el propio Velasco, sería este mismo médico quién, a la muerte de Agustín, le ayudaría en el «asunto de poder disponer del cadáver» . Lo que, a juicio del historiador sería posible es que Agustín viniese junto a su madre a Madrid, previo paso  por ‘los baños de Fuensanta’, en busca de un remedio para su enfermedad y así entrase en contacto con el médico Pedro Velasco. 

Fotografía extraida de los Anales del Museo Nacional de Antropología

Sobre el recibimiento del monarca, aunque no figure en los listados de Palacio Real, se produciría ya que como hemos visto anteriormente, la prensa del momento lo recoge. Asimismo asevera el historiador en los Anales anteriormente mencionados lo siguiente «ciertamente, todas las circunstancias que vinculan al gigante con el doctor Velasco y su museo resultan llamativas y hasta extraordinarias. Pero tanto o más singular es que apenas sabemos nada de la vida de Luengo y, sin embargo, desde al menos la década de 1920 hasta hoy las muy frecuentes referencias que se hacen a este personaje repiten de forma machacona unas informaciones que nadie sabe de dónde proceden y que nadie se ha molestado en contrastar»

Mi conclusión, como persona interesada en la historia de las colecciones de los museos estatales,  es que queda mucho por investigar sobre este tema y que sería bueno que continuase la línea de colaboración entre el Museo Nacional de Antropología y el Museo del Gigante Extremeño.

Foto: Museo del Gigante Extremeño

-Un Museo en su localidad natal 

Hoy en día la historia de Agustín Luengo Capilla está muy presente en su localidad natal y es que desde el año 2015, en la Casa de la Cultura del pueblo,  se encuentra un museo dedicado a su memoria en el que un grupo multidispilinar trabaja por rescatar del olvido a este personaje de la España decimonónica.

Foto: Museo del Gigante Extremeño

 

En este museo, que ocupa tres salas, se expone material relacionado con la vida del Gigante extremeño como los carteles de circo anteriormente mencionados, una réplica del bastón que utilizaba, fragmentos de la prensa en la que se menciona a Agustín, un gorro,  o una de las botas equivalentes al número 52, que según afirman, le fueron regaladas por el Rey Alfonso XII.

Asimismo exhibe la única fotografía existente de Agustín en vida en la que posa junto a su madre y a un personaje masculino que, según algunos investigadores,  podría ser el rey Alfonso XII.

Sinceramente, a mí no me parece Alfonso XII pero sé que se está investigando desde el Museo del Gigante Extremeño para publicar resultados. Esperaremos las conclusiones pacientemente

Además de esto, el museo en colaboración con el Museo Nacional de Antropología ha desarrollado un proyecto de digitalización tanto del esqueleto como del vacíado para obtener dos reproducciones de la pieza. En la actualidad, la institución exhibe una copia del vaciado en yeso.

Interior del Museo Nacional de Antropología © Ministerio de Cultura
-Bibliografía y enlaces recomendados:

Museo del Gigante Extremeño

-Museo Nacional de Antropología

-Anales del Museo Nacional de Antropología XVI/14

 

Sin más, se despide atentamente

Nota 1: Quisiera agradecer al Museo del Gigante Extremeño la información facilitada. En todo momento he tratado de ser respetuoso con esta historia, valoro mucho el proyecto de recuperación de la memoria de Agustín Luengo Capilla y me alegra saber que se está llevando a cabo una investigación sobre él.

Nota 2: La fotografía principal que ilustra este artículo procede del Diario El Mundo

Sin más, se despide atentamente

2 COMENTARIOS

  1. Sereno!!! Se nota que has trabajado en este post. Me ha gustado mucho, desconocía los detalles sobre Agustín. Ciertamente no parece Alfonso XII el de la Foto pero dejemos que investiguen saludos

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