Crítica teatral: ‘El Disco De Cristal’, nostalgia de la buena

El-Disco-de-Cristal-teatroEl disco de cristal no es precisamente un musical convencional, tampoco es una comedia, ni un drama. Digamos que es más bien una dramedia con momentos musicales. Vamos, como la vida misma.

Con esta pequeña gran obra intimista, Secun de la Rosa se pone detrás y sobre el escenario con la misma soltura y obteniendo grandes resultados en ambas partes. Afortunadamente (desde mi muy humilde opinión) este nuevo trabajo no tiene nada que ver ni con la dirección que hizo de ‘Hoy No Me Puedo Levantar’ ni con el guión de ‘The Hole’, ‘El disco de cristal’  es teatro del bueno.

Uno de los puntos más importantes a destacar es que es una historia que cuenta con una gran autenticidad y una identidad propia de nuestro lenguaje y nuestra memoria colectiva. Son personajes como los que te podrías encontrar en la barra del bar de la esquina, en la cola del Lidl o en una plaza de La Latina, gente a la que  el cielo de Madrid les ha robado el brillo de sus sueños pero que aún así intentan aferrarse a recuperar el éxito que alguna vez tuvieron.

Desde el primer momento es imposible no sentirse atraído por el entusiasmo y la energía que transmite  tanto el personaje de Secun de la Rosa, como los de Ana Hurtado y Xavi Melero a los que sabido guiar de forma sublime para transmitir la tensión de un ambiente familiar y que harán que durante hora y media volvamos a recordar el romanticismo de las canciones de amor a través de los surcos del vinilo.

Tommy Tomás es a la vez un padre coraje y un padre algo opresor. Ha sacado adelante a sus hijos después de haber sido abandonado por su esposa pero no es para nada un hombre con una historia común. En el año 1983 era un cantante melódico que sacó un disco que si bien no llegó a ser disco de oro ni de platino, contenía una canción que llegó al corazón de las chicas de la época. Eran tiempos de grandes presupuestos en las compañías discográficas, los artistas hacían giras por toda España y la televisión abría sus platós para invitarlos a todos los programas y galas posibles. Pero el sueño pronto terminó, llegó la movida y la música para los jóvenes sufrió una transformación. Los chicos y las chicas se habían cansado de las baladas románticas y necesitaban subirse al carro de la música moderna.

Ahora bien, imaginaos si ya en ese tiempo la vida era difícil para un cantante melódico cómo sería para este cantante en nuestros días cuando ya ni a Manu Tenorio le salen bolos.

El disco de cristal
Foto: Daniel Alonso CDT

 

Además de la lucha por seguir sus sueños, Tomás tiene que enfrentarse a las discordias familiares que surgen con sus hijos: Goyita la introvertida hija pequeña con una cojera y problemas de autoestima y Pere, el hijo mayor que es quien mantiene más o menos a flote la economía familiar. Dos chavales más buenos que el pan que son sometidos a la presión y a las frustraciones de su padre, intentando que lleguen a conseguir el éxito que él no ha podido volver a alcanzar sin preocuparse por ver cuáles son las verdaderas aspiraciones de estos jóvenes.

A lo largo de la obra los actores van interpretando de vez en cuando un ecléctico y acertado repertorio de canciones que van desde las grandes baladas en español e italiano de los años setenta y ochenta  hasta versiones de “Gloria” de Umberto Tozzi, “A tu lado” de Los Secretos e incluso el “Chandelier” de Sia. Sí ya sé que suena a batiburrillo imposible, pero la transformación a la que son sometidas en directo acompañadas por la guitarra de Pablo Méndez hace que suenen de la forma más natural posible y que no desentonen con la carga dramática, sino que todo lo contrario, la refuerzan.

Can we work it out?
If we scream and shout till we work it out?

Estamos ante una obra que en ningún momento trata de aprovecharse de la nostalgia como arma de marketing para vender más localidades para grupos de despedidas de soltera sino que estamos ante una pieza teatral que realmente sabe sacar todo el provecho del significado tan especial que puede tener la música en la vida de las personas.

 

 

Datos de interés

Teatro Lara
Sesiones los viernes a las 20.15 y sábados a las 19.15
Entradas anticipadas en Ticketea a 12 euros y 16 euros en taquilla

Sin más, se despide atentamente

barquilleromadrid

 

 

 

Sin más, se despide atentamente

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