La historia de las máquinas tragamonedas

El origen de las slots, más popularmente conocidas como tragaperras, en España, o tragamonedas, en América Latina, se remonta al viejo Oeste a mediados de 1800. La fiebre del póquer con su Texas Holdem provocó que se crearan máquinas automatizadas sobre el juego de cartas. Contaban con 5 tambores giratorios en los que se podían ganar premios pagando 5 centavos y formando figuras, aunque los premios debían reclamarse a los dependientes del establecimiento y no consistían en dinero sino en bebidas gratis, tabaco y diferentes tipos de productos.

Interior de un saloon en Colorado (1897) Fuente:Wikipedia

En el año 1895, Charles August Fey fabricó en San Francisco la primera máquina tragamonedas tal y como las conocemos en la actualidad. Se llamaba Liberty Bell y funcionaba con un sistema mecánico de engranajes que movían tres tambores al tirar de una palanca a su derecha, lo que ocasionó que llevara el apodo «la bandida de un brazo”.

El nuevo mecanismo, con menos resultados, facilitaba el pago directo de premios en metálico. Como curiosidad, acertar tres campanas correspondía al mayor premio, símbolo que a día han heredado muchos modelos aunque no sea para su mejor premio.

Tras el éxito inicial de la primera tragaperras se creó toda una industria de fabricantes. Varias empresas copiaron el sistema original y empezaron a popularizarse en salones, bares, barberías, boliches y burdeles. El fabricante Herbert Mills incluyó frutas entre sus símbolos, que todavía se conservan hoy en día, y la Bell-Fruit Gum Company añadió su propio símbolo, el famosísimo BAR.

Placa en San Francisco que rememora la creación de la Liberty Bell por Charles August Fey. Fuente Wikipedia

-Modernización de los mecanismos y llegada a España

No fue hasta finales de los años cuarenta cuando se colocó la primera máquina tragamonedas en Las Vegas, en el hotel Flamingo Hilton. Aunque la historia de Las Vegas es más larga, su apuesta por el juego y los espectáculos en los hoteles originó ganancias millonarias a los pocos meses, convirtiendo a la ciudad en un referente mundial en cuanto a tragaperras, casinos y apuestas en general. Los años sesenta trajeron cambios en los mecanismos, cambiando los engranajes por sistemas electrónicos que ganaron complejidad. La palanca se conservó por motivos estéticos, ya no era necesaria para el funcionamiento, pero dejaron de incluirla con el tiempo.

 

En el caso de España, la expansión de las tragaperras fue frenada por la dictadura franquista. Durante el periodo solo estaba permitido apostar en las quinielas, el cupón de la ONCE y las carreras de hípica. En el año 1981 se legalizó el juego en España, provocando una fiebre por el juego y popularizando las tragamonedas en bares y cafeterías.

Boleto premiado de Franco reproducido en las páginas del libro ‘La cara humana del caudillo’, de Rogelio Baón. Fuente: El País

La era de las tragaperras digitales

A partir de 1976 llegaron los primeros modelos completamente electrónicos, que sustituían los tambores giratorios por una simulación en pantallas de vídeo. Del mismo modo, con la normalización de Internet, nacieron las primeras máquinas tragamonedas online, que permiten jugar desde casa o con el móvil, que junto a los casinos virtuales van ganando cada vez más aficionados.

El nuevo formato funciona con un sistema de programación que genera aleatoriamente resultados. El sistema está regulado para evitar prácticas fraudulentas y ha solventado los errores que sufre el formato electrónico al estropearse, que podían beneficiar o perjudicar a los jugadores.

A día de hoy, las máquinas tragaperras siguen causando furor gracias a los nuevos avances y a sus llamativos diseños.

Fuente: https://pixabay.com/photos/casino-game-of-chance-slot-machines-3260372/

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Soy un sereno castizo pero del SXXI con un blog muy molón y pintón sobre Madrid en el que encontrarás curiosidades, historia, arte, cultura ocio y restaurantes. ¡De Madrid al cielo!

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