Calles de Madrid: Historia de la Calle del Bonetillo

Los nombres de las calles de Madrid esconden muchos secretos, a veces la ilustración de la placa o el propio nombre nos revela una pequeña parte de la historia, pero en otras ocasiones, hay que investigar para descubrir curiosas leyendas.

La llamada calle del Bonetillo es una de esas calles del Madrid antiguo que esconden un secreto en este caso, relacionado con la iglesia y con la corona. Situada en el corazón la ciudad, entre la calle de la Escalinata y la costanilla de Santiago, su origen parece encontrarse ligado a la primera fábrica de sombreros que había en Madrid y que allí se estableció.  Pero, lo cierto es que sobre esta calle, existe una leyenda que se remonta a la época de Felipe II y que nos que nos la relata muy bien Pedro de Répide, cronista de la villa, en su libro ‘Las Calles de Madrid’.

calle-del-bonetillo
Calle del Bonetillo

Cuenta la leyenda que en la calle del Bonetillo vivía don Juan Henríquez sacerdote de la Iglesia de Santa Cruz, clérigo de vida “alegre” y un gran amigo del príncipe don Carlos de Austria, de quien era compañero de aventuras licenciosas y en quien influía con sus consejos en contra de la autoridad regia y paterna de Felipe II.

El Cardenal Espinosa le prohibió que visitase más al príncipe, pero el clérigo hizo caso omiso a las recomendaciones de su superior y continúo viendo al príncipe y cambiando los rezos por el juego y las tabernas.  Para darle una lección el Cardenal Espinosa decidió darle un susto haciéndole ver su propio entierro en vida.

iglesia_de_santa_cruz
Iglesia de Santa Cruz, Madrid

Cuando una noche a altas y turbulentas horas el clérigo volvía a su casa, divisó por la calle de los Tintes unas antorchas, oyó unos cánticos lúgubres y distinguió un cortejo fúnebre que se dirigía hacia la Iglesia de  Santa Cruz. Preguntó a la comitiva por la identidad del fallecido y todos contestaron que era el clérigo don Juan Henríquez. Lleno de terror, se dirigió hacia su casa y se la encontró abierta, sin su criado y en uno de los aposentos cuatro blandones y una mesa con paño negro encima. Preguntó a los vecinos y todos afirmaron conocerle, pero también afirmaban haber visto cómo el entierro había salido de su casa.

Por la mañana se dirigió hacia la Iglesia de Santa Cruz para corroborar los hechos, y una vez allí, le enseñaron su partida defunción. Al verla, el clérigo organizó una bronca tan grande que tuvieron que venir los alguaciles y el clérigo golfillo acabó cuatro años en la  la cárcel de la Inquisición en Toledo. Transcurrido este periodo, regresó a la corte bien corregido, tuvo que hacer ejercicios espirituales con los jesuitas hasta que fue repuesto en su beneficio.

Un día pasó por la que era su antigua casa y la encontró cerrada, con la puerta sellada y clavado en un palo sobre el tejado su bonete, teñido de rojo. Desde entonces los vecinos comenzaron a llamar a esta calle, calle del bonetillo,nombre con la que la conocemos en la actualidad.

Bonetes
Seminaristas con bonete en 1936. Ciudad Real. Foto tomada de liturgia.mforos.com

Espero que te haya parecido una historia curiosa, he leído por ahí que parece ser que la Inquisición mandó exorcizar la calle ya que el cortejo fúnebre del clérigo se aparecía al estilo de la Santa Compaña…. ¡qué miedo!

Sin, mas se despide atentamente

firma sereno

Sin más, se despide atentamente

Deja un comentario